Instantes
Tengo un grave defecto. Un defecto que sobre todo me complica la vida a mi misma: soy muy autoexigente y tiendo a buscar la perfección. Y eso es imposible. Lo tengo claro, pero me castigo mucho.
Quizá por ello nunca he podido decir con la boca llena y a tiempo completo dos palabras que a mi juicio se emplean con demasiada ligereza: SOY feliz.
¿Y eso qué quiere decir exactamente? Me pregunto…
Hombres: esos insólitos especímenes…
Hoy estoy lanzada y voy a abrir este post con una sentencia tan cierta como que el sol existe:
“Los hombres y los melones son difíciles de conocer”
Lo tengo claro. Lo de los melones más claro aún. Convivo con un hombre todo el año (así que algo he aprendido), y con los melones solo en temporada.
De forma que tengo datos precisos para hablar de ellos. De los hombres digo. Aunque a veces ambos términos, el tándem hombre-melón, parece que se fusionen en uno. Esa es la segunda certeza absoluta del día. Sin pretender ofender ¿eh?…
El mundo en mis manos…
Esta mañana he pensado: ya tengo tema.
Ha sucedido en el momento más inoportuno, cosa habitual en mi organizada-desorganización cotidiana.
Tenía un “despliegue laboral” potente coronando la mesa y alrededores.
Un buen aburrimiento es el padre de todo invento (del refranero de mipatatacorazón)
Lamento ser un sucedáneo de Pepito Grillo y en vez de empezar este post con un derivado de la palabra feliz (-idad, -idades) empezarlo con una ¿reflexión? al más puro estilo #TocaPelotasNavideña (el estilo que más me va, por otra parte)
Comunicado del Jefe de la Casa de S.M. la Queen
(Aclaro que esta no es una Casa Real, es una Casa Ficticia. Hasta dentro de veinte años no es nuestra, es del banco) #LaCasaEspejismo
Mil días y algunos más: el nuevo dios
He tenido muchas dudas a la hora de publicar este post.
El tema que voy a tocar es tan personal que por un momento me he echado atrás.
Aunque no lo creáis, suelo ser MUY reservada para mis cosas.
Pero recordando el día que es hoy, he decidido seguir y que sea lo que dios quiera.
En pelota picada me quedo, una vez más…
La prinZesa, la reina y el mundo prohibido
Siempre me había gustado mi nombre: LetiCia.
Todos los profesores de latín que tuve me informaron de su significado: alegría.
Me sonó bien hasta el aciago día en que vi a LetiCia Sabater entonar con voz de pito y ojo de pipa su original slogan que decía:
“¡A mediodía, alegría!”.
Ese día, la combinación LetiCia-Alegría perdió todo el glamour que le había atribuido hasta entonces. Leer más…
¡God save the Queen (of Hearts)!
Cuando era pequeña, los colores que traía asociados esta época eran los de las telas escocesas.
Por un lado estaba la falda del uniforme, con sus cuadros, sus trabillas y su imperdible. Y por otro, el look británico con el que nos pertrechaban nuestras madres los días festivos.
Ser del norte marca mucho, y en la vestimenta aún más.
¡Por fin!
Esta semana promete…
¡Por fin! Empieza mi esperado Año Nuevo.
Y aunque sea una rara-pelín-excéntrica, tiene su explicación…
La otra cara de la moneda
El anterior post que apareció por aquí creo que dejó un regusto un poco amargo.
A pesar de todo lo que conté, es mi obligación deciros que procuro encontrar siempre un punto de optimismo, y en ocasiones emplear una buena dosis de mi particular e irónico humor negro (parecerá tontería, pero quita mucho dramatismo a las cosas)
Teniendo en cuenta que normalmente hacemos equilibrios sobre el canto de un duro (en la actualidad nos estamos globalizando y los hacemos sobre el canto de un euro), he decidido ponerme mi armadura de combate (más que nada por si pierdo pie y me caigo) y ofreceros desde mi privilegiada atalaya la otra cara de la moneda.



































